Carta al profesor Mario Ignacio Alvarez Ledezma

Daniel Solorio Ramírez
Facultad de Derecho, UABC Mexicali, Octubre 8, 2015

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Carta al profesor Mario Ignacio Alvarez Ledezma, cuya “Introducción al Estudio del Derecho” (Teoría del Derecho) desplaza paulatinamente a un clásico (Eduardo García Maynes) de prestigio reconocido en México y Latinoamérica

  • Mario; mi pluma no sabe elogiar, salvo casos de verdadera excepción. Te extiendo un abrazo honrado, en nombre de la UABC y en el mío propio por tu sabrosa conferencia de ayer: “lntroducción al Estudio del Derecho”. De un nombre aburrido sacaste una gran exposición. Tu lenguaje, claro, directo, limpio, honesto, superó mis expectativas. Elevó tu estatura moral, profesional y académica en un Teatro Universitario que a pesar del incómodo horario, permaneció repleto de estudiantes (y demasiado pocos profesores) de Derecho. No eran horas de clase. Suelen irse pronto, como si les picara la Facultad de Derecho. A esa hora los antros ya están abriendo y la mayoría tiene que trabajar para sobrevivir a la brutalidad del régimen económico impuesto por los neoliberales. Retenerlos de las 12:00 a las 14:00 horas, fue una hazaña. Tiene razón tu extraña inmodestia que ayer te permitio un: !!Soy un profesor muy querido por mis estudiantes!! Lo eres ya.
  • Nunca antes, salvo cuando vino la atrayente, la magnética personalidad de Ignacio Burgoa, un señor entre los grandes señores, vi tan lleno de estudiantes atentos el Teatro Universitario que por ser de la UABC, es de todos. Por la tarde ya se oían y leían los ecos de tu conferencia en las aulas, en las redes sociales. Al menos un inquieto estudiante, Daniel Librado Rivera Macklish, llamaba a sus pares a organizar debates, conferencias, concursos de oratoria. Otros conversaban en los pasillos a partir de tus palabras. Fuiste muy estimulante, Mario, no sólo para estudiantes.
  • Tus limpias palabras fueron un balde de agua fresca para los estudiantes que pudieron escuchar que, a pesar de los pesares, el Derecho sirve no sólo para “ hacer dinero” (muy pocos lo logran) sino también para impulsar una valiosa lucha por los Derechos del pueblo trabajador. Tu expresión !!No se corrompan!! resonó, vibrante, en centenares de jóvenes cabezas. Sembraste, Mario.
  • Sobre la necesidad imperiosa de resolver problemas inesperados invocaste con gran tino que West Point deja a sus estudiantes en altamar, apaga (a control remoto y sin que nadie a bordo lo sepa) el cuarto de máquinas, las luces, la comida. En medio del agua inmensa escasea el agua. Para probar su capacidad “Back to the Basic.” Atemorizados por su propia vida, improvisan velas con sábanas, camisas y trapos. Ahorran todo, experimentan largos días en la frugalidad que precisaron vivir Cristóbal Colón y sus acompañantes en 1492. Surge la solidaridad. Es una pena que tan erguida disciplina se invierta allá en preparar su adicción a la guerra. Aquí puede ser usada para alcanzar la paz y la justicia. Tu ejemplo fue soberbio. Los estudiantes (y yo, claro) te escuchamos con mucho placer.
  • Eres, Mario, lo digo sin ambages y mi pluma no está acostumbrada al elogio, mejor y más limpio expositor que 20 años atrás. Y entonces no eras mal profesor. En tu vida profesional sobreviviste a Vicente Fox, fuiste parte de su inepto y entreguista gobierno, pero tu saliste siendo más libre. Hoy eres mejor que cuando, para fortuna de UABC, llegaste de la mano de un atribulado Alfredo F. Buenrostro Ceballos, quien regresaba del primero de sus sueños de poder político que siempre le perjudican. A partir de que te trajo, Alfredo volvió a ser por unos años, gracias a ti, el excelente y amistoso profesor y abogado que era antes del primero de sus sueños de poder. Volvió a la academia. Hoy anda otra vez en malas compañías. Se le ve mucho con los mungarayistas, una de las peores plagas, muy cercana al prianismo, que le cayeron a la UABC como el Chawistle a las cosechas de maíz. Ansiaba, buscaba el poder que le embriaga, aunque sea pequeño. Merece y necesita tu amistosa vigilancia. Cuando es bueno, es bueno. No lo sueltes. Alfredo logró con Mungaray tu muy merecido “Doctorado Honoris Causa” uno de los pocos muy dignos que ha dado UABC. Tambien ha dado de los otros, pero Alfredo no ha intervenido. Cuida a tu compadre, Mario.
  • Ah, perdona, Mario, olvidaba decir que hiciste muy bien en darles un “jaloncito de orejas” a los recién jubilados Ricardo Rodríguez Jacobo, Arnoldo Castilla, Jaime Muñoz Estrada, Hernández Montaño, Milton Castellanos Gout y otros recién “egresados” de las aulas. Es injusto para la UABC que se vayan cuando apenas estaban perdiendo los miedos que todos cargamos; y empezando a comprender para qué sirve el Derecho. Hiciste muy bien en pedir a los estudiantes que los regresen al salón, con cargo a sus jubilaciones. Le deben mucho a la UABC, pero se fueron cuando ella más los necesita. La sombra del mungarayismo los intimidó mas de la cuenta.

 

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