En marcha (una vez más) la maquinaria para excluír estudiantes

Daniel Solorio Ramírez
Facultad de Derecho, UABC Mexicali
La Jornada Baja California, mayo 25, 2015

Logo La Jornada Baja California

1.- Introducción.

He conversado por años con estudiantes rechazados por el sistema educativo federal, estatal y universitario. Conozco sus cuitas. He internalizado su frustración, su impotencia. Uno, dos, tres o más rechazos les dejan convencidos de que el juego no es limpio. Hablan de otros que con menos merecimientos “ sí quedaron”. Refieren corrupción y dicen tener pruebas. Por experiencia propia conozco las tripas del sistema de exclusión que tenemos en UABC, y siendo un profesor de Derechos Humanos, mi lupa me convenció de que hace falta re-pensar el sistema aunque se incomode la SEP. Para eso tenemos autonomía. A la universidad debe ingresar el que tenga derecho, y permanecer (y egresar) el que pruebe aptitudes para el conocimiento científico. Ingresar debe ser una cuestión de derechos; permanecer (y egresar) debe serlo de conocimientos adquiridos en las aulas, en la cátedra, en las lecturas, en los ejercicios y en los debates presididos por exigentes profesores. De todo esto priva a los rechazados nuestro sistema de exclusión implantado por gobernantes incapaces, indolentes. ¿Qué no hay dinero? !Bah! ¡Lo hay para tantas banalidades!

2.- Nuestro modelo darwinista no es lo único que existe.

Para estas fechas ya está en marcha la bien aceitada maquinaria para excluir, sin prisa pero sin pausa, a miles de estudiantes. Para ocultar la injusticia del sistema el gobierno de UABC invierte millones en propaganda para convencer (a nadie) de que su cifra de rechazados no es una deficiencia sino un aplaudible logro. Rechazamos a tres de cada diez, repite con un triunfalismo inhibidor de toda alternativa. No quiere saber que para el ingreso de estudiantes existen al menos dos sistemas. El primero los ve como sujetos y el segundo como objetos. El primero les atiende y el segundo les administra. El primero respeta sus derechos y el segundo intenta (sin éxito) averiguar sus méritos. El primero opera en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y su experiencia arroja datos dignos de estudio y reflexión. El segundo aplicado, por la mayoría de universidades públicas, confronta a los estudiantes en una lucha de todos contra todos. Los de arriba excluyen a los de abajo hasta el límite pre-establecido de modo más o menos caprichoso. Darwinismo social puro que sólo en UABC victimiza anualmente a trece mil estudiantes.

3.- Botones que muestras la ineficiencia del sistema.

Luego de ser rechazados por tres años consecutivos, en 2006 dos estudiantes decidieron ser médicos por UABC, a pesar del gobierno de UABC. El primer día se presentaron a clases vestidos de blanco. Su falta de inscripción pasó inadvertida por algunas semanas que ellos aprovecharon para estudiar con ahínco y se convirtieron en los más aventajados, participativos y estudiosos de su grupo. Las aduanas escolares los detectaron y luego de algunas escaramuzas fueron echados a la calle, pero ellos eran invencibles y llegaron hasta las alturas. El entonces rector los escuchó y asombrado de su tenacidad los inscribió sin averiguación en Medicina. Hoy son médicos y cursan una especialidad en prestigiados hospitales. Viven agradecidos con el ex-rector Mungaray.

4.- Pequeñas escaramuzas ante los jueces.

En 2007 catorce estudiantes combatieron su rechazo ante el Tribunal Universitario de UABC, pero el juez Francisco Javier Pereda los enfrentó y logró derrotarlos. En 2008 otros cinco (rechazados por dos años consecutivos) acudieron al Tribunal Contencioso Administrativo y éste ordenó admitirles provisionalmente. El rector Estrella se opuso con denuedo, pero luego reflexionó y ordenó inscribirles. Terminaron sus estudios universitarios con muy buenas calificaciones. Lo agradecen reservas al rector Estrella.

En 2011 y 2012 otros pequeños grupos de rechazados lograron órdenes judiciales de ingreso que la rectoría desobedeció y combatió con toda su poder político. En 2013 dos jueces federales ordenaron ingresar de inmediato a 42 estudiantes. La rectoría reaccionó con virulencia. Puso el grito en el cielo. Envuelta en la bandera de la autonomía universitaria pagó costosos desplegados en periódicos pidiendo que la Suprema Corte regañara a los jueces, pero éstos amenazaron con arrestar al rector y lograron poner a los estudiantes en el salón de clases por una semana. Un superior juez revocó las órdenes de ingreso y los estudiantes fueron echados a la calle.

A partir de 2014 los jueces se tornaron un tanto medrosos. En cada demanda de 3, 5 ó 10 estudiantes ven revolotear a los 13,000 rechazados y les da escalofrío. Un tribunal de circuito (con residencia en Cuernavaca) acaba de pronunciar un saltapatrás de 15 años al declarar que la autoridad universitaria no es autoridad, sino un simple particular por lo que ahí no cabe el amparo. Boberías institucionalizadas. La defensa de los estudiantes insiste en que la Suprema Corte esclarezca el derecho de fondo, pero no ha logrado llegar a ella.

5.- Muchas ganas de que todo siga igual.

Por motivos inescrutables desde hace muchos años la rectoría de UABC ha preferido que todo permanezca igual para no incomodar al gobierno federal. Su conservadurismo edifica muy poco a una institución educativa obligada por su propia naturaleza a buscar permanentemente nuevos senderos. No quiere saber que el sistema del mérito encierra una falacia. Pretende que los gobiernos de los centros de estudios (OJO: los gobiernos, y no los profesores) son quienes deben calificar las aptitudes de los estudiantes para la educación superior. Les despoja de todo derecho y mediante una batería de exámenes deja fuera a miles con evidente violación al derecho humano al debido proceso.

6.- La educación superior debe ser muy exigente, sí, pero puertas adentro.

Las aptitudes de un estudiante no pueden medirse cuando apenas toca a las puertas, sino intramuros. Son los profesores, y no la burocracia quienes pueden calificar su aptitud para el conocimiento científico. La preparatoria acreditada les derecho a entrar, pero no a permanecer. Si sus profesores no les consideran aptos deben causar baja. La universidad tiene que volverse muy exigente, pero puertas adentro. Un portazo en la naríz (eso reciben los rechazados) no es sólo anti-constitucional, sino anti-educativo. Si ellos y sus familias no protestan, si no exigen, miles de estudiantes con derecho a las aulas seguirán en la calle. En la UABC todavía sabemos muy poco del recién inaugurado rector Juan Manuel Ocegueda. Su expediente sigue limpio. Los rechazados   tienen derecho a que también sea su rector.

 

1 comment to En marcha (una vez más) la maquinaria para excluír estudiantes

  • Mtro Juan Rhi

    “Los destinatarios e intérpretes de los resultados infieren significados sin los contextos de significación. La evaluación se devalúa. Además, los agentes externos que interpretan resultados no participan en el proceso de formación. Sólo les interesa la información de los datos, aislados de sus contextos. Pero sobre ellos se toman decisiones que resultan trascendentales en la vida de los alumnos” ÁLVAREZ MÉNDEZ

Leave a Reply

  

  

  

You can use these HTML tags

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>