Valores Universales y las Universidades (segunda parte)

Arturo Jiménez Cruz,
Facultad de Medicina y Psicología, UABC Tijuana

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Hay otros valores tradicionales que pueden aprenderse en todos los entornos educativos, incluyendo el de la responsabilidad, la justicia, la bondad, el amor, la solidaridad, la verdad, la valentía y la paz.

La responsabilidad en el trabajo y la responsabilidad social son valores que se han pervertido. Es frecuente escuchar: ”mira ese, tanto que estudió y es un mediocre, es mi subordinado, gana menos que yo, tiene menos poder”. Asimismo, también es frecuente escuchar: “a mí que me dejen donde hay, que yo ya veré la forma de otorgarme una buena manera de vivir”. El resultado es la riqueza inexplicable, la injusticia social, la desigualdad, la pobreza, la desnutrición, la educación ineficiente, que no se pueden ocultar en nuestro país dirigido por una mayoría de egresados de las universidades privadas y públicas mexicanas.

El amor y la responsabilidad por el trabajo bien hecho, es algo que deben aprender los estudiantes de sus profesores y de las autoridades universitarias. El reconocimiento a los profesores, a los trabajadores administrativos, de diferentes oficios y a los estudiantes es fundamental para ese aprendizaje. Sin embargo, cuando el alumno observa o sufre el autoritarismo o el despotismo, se aprende lo opuesto. El amor hacía a quienes más lo necesitan, es una manera de demostrar congruencia con la responsabilidad individual y colectiva. En la docencia es la actualización del conocimiento y de las competencias, el desarrollo de la capacidad para discriminar la verdad y la capacidad para utilizar el pensamiento racional. Sobre la responsabilidad social, tanto en la docencia como en la investigación, es la aplicación de ese conocimiento a toda la sociedad y en especial a los grupos más vulnerables. En el caso de los médicos, odontólogos, los nutriólogos, los psicólogos, las enfermeras, los maestros y los líderes religiosos, la bondad, el amor y la compasión debe ser los ejes que deben orientar nuestra práctica profesional y académica. En contraste, la perversión de la educación es considerar prioritario el dinero y el poder.

La solidaridad, implica el apoyo a los demás, incluyendo a los alumnos. Se demuestra dentro y fuera de la universidad, apoyando al estudiante que tiene mayores dificultades económicas, sociales o de aprendizaje. Con la solidaridad hacía los alumnos disminuye la deserción escolar. Fuera de la escuela, la solidaridad se da mediante actividades comunitarias, de servicio social y de investigación seria, respetuosa y responsable, dirigidas a solucionar los problemas de la comunidad y de los individuos

La verdad, proviene del latin “veritas” o del griego “ἀλήθεια” (aletheia): “lo opuesto a las apariencias, el maquillaje, la manipulación, el engaño”. Esa es uno de los principales valores que suelen no respetar la mayoría de políticos. La palabra investigación proviene del latin “investigare” que significa buscar la verdad”. Uno de los pilares de la docencia y por lo tanto de las universidades es la investigación. Aprender a buscar la verdad de una manera sistemática y desafiar la verdad establecida es primordial para el aprendizaje de la autonomía, la independencia, la creatividad y la generación de conocimiento. Su difusión implica compartir con la sociedad y la academia el conocimiento y someterlo públicamente a la crítica. Cuando se limita este ejercicio, es imposible transmitir la verdad. En ese contexto, la verdad que no se sabe buscar y que no se comprende el camino para obtenerla e interpretarla, es difícil amarla, respetarla y comprenderla. También es imposible valorar los alcances para el universitario, y la sociedad.

Los políticos y las campañas políticas incluyen mensajes y debaten ideas que no son verdad y que no creen. Es una manera de pervertir a la sociedad y de alejarla del amor por el conocimiento obtenido mediante métodos científicos. Es una forma de promover la mentira como valor. El fin justifica los medios, decía un político pragmático y el fin para el pragmatismo es el poder o el dinero, no la sociedad ni la gente. Los políticos pragmáticos son los que descalifican a todo los que desean defender la honestidad y el amor hacía los demás. Winston Churchill llegó a decir, que solamente el que no ha defendido una opinión no tiene enemigos y al defender la verdad, la mayoría de entornos, se ganan adeversarios.

La paz y la armonía requieren de una gran dosis de tolerancia y de respeto por quién es y piensa diferente. México no se ha caracterizado por ser, para nosotros ni para el mundo, un país pacífico. La falta de paz y armonía conduce a la desigualdad, la injusticia y el cinismo. Un pacífico ex presidente declaró la guerra al narcotráfico, sin importarle si con esa estrategia morirían y desaparecerían inocentes. Lo anunció con orgullo. No le importaban los efectos colaterales. Logró muerte y desaparición de muchos mexicanos inocentes (miles más de los mexicanos asesinados con la pena de muerte en los Estados Unidos). No respetó los derechos humanos de sus connacionales.

La armonía y la paz son indispensables para que un país, una universidad, y una unidad académica mejore. Pero para esos se requiere voluntad y amor por la humanidad o por la comunidad universitaria.

La valentía, es la fuerza para ejecutar una acción. Cuando una persona es valiente, actúa con decisión y firmeza. La valentía se requiere para enfrentar la crisis de valores, la corrupción, el plagio, la simulación, la inercia de los vicios y perversiones, la irresponsabilidad, el odio, la mentira, las descalificaciones, la insolidaridad, los enfrentamientos, la desarmonía, la intolerancia, la falta de respeto, la represión a la libertad de expresión, el abuso del poder, el despilfarro de los recursos públicos, la pederastia, las violaciones, la desigualdad, la injusticia. Es necesario valentía para mantener los principios, para desafiar la verdad establecida, para generar conocimiento y para proponer alternativas útiles para una mejor universidad o un mejor país.

Toda sociedad que desea mejorar debe empezar comprendiendo y practicando los valores universales. Debe rechazar el abuso de poder, el enriquecimiento inexplicable y los conflictos de intereses. La impunidad facilita evadir la verdad. Las sociedades poco solidarias y con escaso amor por los demás o mínima responsabilidad social sugiere un entorno de impunidad .

Las universidades, sus autoridades y los académicos jugamos un papel primordial para que los estudiantes aprendan y practiquen esos valores. Para rechazar los vicios y las perversiones. Por eso, tanto autoridades como los académicos debemos no maquillar, no simular; respetar el trabajo de todos, independientemente del oficio, del color de la piel, de la orientación sexual, del sexo, de la raza, de la edad, de la experiencia, del origen socioeconómico, de los ingresos, de los años de educación, de las relaciones familiares, del lugar de origen, de la religión, de la ideología o de las amistades. Y reconocer el trabajo bien hecho.

Si una administración lo logra, en un entorno como el mexicano, podría ser el mejor referente para nuestro país y los jóvenes universitarios.

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