¿La educación o un entorno de impunidad: Qué facilita la corrupción?

Arturo Jiménez Cruz,
Facultad de Medicina y Psicología, enero 13, 2015

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Carlos Salinas de Gortari, economista egresado de la UNAM, obtuvo una maestría en administración pública y un doctorado en economía por la universidad de Harvard, dejó al país en una de las peores crisis de la historia: durante su administración aumentó la desigualdad, la pobreza, la corrupción y la impunidad. Actuó con dolo y falta de compasión hacía quien consideraba su enemigo. Cuando fue presidente asesinaron a cientos de militantes del PRD, fue acusado no oficialmente de la muerte de su ex cuñado (quien criticó duramente a los economistas por las desgracias ocasionadas al país) y de su amigo Luis Donaldo Colosio. Un hermano murió por causas sospechosas. Otro estuvo en prisión. Este último fue exonerado por las mismas razones por las que nuestro país es considerado un paraíso de la impunidad para los políticos.

El egresado de Harvard no fue buen administrador, no respetó los derechos humanos, no fue compasivo, ni honesto, ni defendió los intereses de todos los mexicanos como declaró en su toma de protesta. El actual secretario de hacienda, doctor en economía por el Massachusetts Institute of Technology (MIT), recibió un préstamo de parte de un empresario que obtuvo el mayor número de concesiones en el gobierno estatal del que fue funcionario. Cuando sabía que sería nombrado Secretario de Hacienda del Gobierno de la República, recibió el préstamo para una casa. Toda persona medianamente informada sabe que eso no se lo hubieran tolerado en ningún país democrático. El gobierno de Peña Nieto y Videgaray, en el estado de México y en el actual gobierno federal, le han otorgado también numerosas concesiones al ex cuñado de Carlos Salinas y primo del dueño de televisa, Azkarraga. Ejemplos que hacen que los mexicanos cuando estamos en el extranjero seamos sospechosos de corruptos y que los menos informados consideren que es nuestro destino irremediable. Es parte de nuestra cultura, como lo ha declarado nuestro presidente.

Algunas personas con menos estudios o egresados de universidades de menor calidad tampoco son garantía de honestidad. Peña Nieto solamente obtuvo una licenciatura en una universidad del Opus Dei que no califica entre las mejores del mundo; Fox obtuvo una licenciatura después de ser presidente electo de una universidad jesuita que tampoco califica entre las mejores del mundo; la primera dama no fue a la universidad, los hijos de Martha Sahagun estudiaron en la universidad de la vida de hijos de la primera dama, la maestra Elba Esther no cuenta con licenciatura, el sr. Romero Deschamps, el maestro Moreira, el Químico Granier, el licenciado Yarrington, el ing. Raul Salinas de Gortari, etc., son buenos ejemplos de corrupción (la mayoría ocupa, de acuerdo a la revista Forbes, un lugar entre los 10 ciudadanos más corruptos de México), de tráfico de influencias y/o de enriquecimiento inexplicable. Ninguno de ellos ha podido demostrar de manera transparente la procedencia de sus bienes. Lo mas grave es que todos ellos han sido y son referentes de niños, adolescentes, adultos jóvenes, maestros, políticos, padres de familia, etc.

La mayoría de policías municipales, estatales y federales (algunos solamente con primaria terminada), tienen un bien ganado prestigio de deshonestidad. Muchos burócratas compensan sus ingresos mediante las mexicanas”mordidas”. En 2014 se dieron a conocer los moches que recibían algunos diputados federales. Propensos a la corrupción, la mayoría de los políticos, se convierten más corruptos en un entorno de impunidad. Ese es el entorno en el que desafortunadamente vivimos en México, que no nos deja avanzar con la velocidad que las capacidades de los mexicanos tienen y la desigualdad social lo requiere.

Por los ejemplos anteriores, varios partidos se resisten a una fiscalía anticorrupción verdaderamente independiente.

La eficacia de una administración debería depender de la preparación académica, sin embargo cuando se da en un entorno de corrupción, de conflicto de interés, de tráfico de influencia y de impunidad, esta se desvanece.

La eficacia y la honestidad no dependen exclusivamente del tipo de universidad ni de la calidad de la educación sino del entorno en el que se creció (la educación se mama en casa, dice un conocido refrán), en el que se ha vivido y los referentes que se han tenido (padres, maestros, políticos, autoridades, empresarios, líderes religiosos, etc.)

La educación debería ser selectiva en todos los niveles, no solamente en lo académico, sino también debe estar basada en principios universales como el de honestidad, respeto a los derechos humanos, la solidaridad y la compasión, entre otros. Empezando con los maestros, las autoridades y los políticos. Sin embargo, nada de eso se incluye en los exámenes de oposición para maestros en ningún nivel educativo, para la selección de evaluadores, ni del personal de confianza de quien ocupa un puesto en una institución. Se le da prioridad a la confianza y amistad que a la preparación y a los principios.

Las palancas es otra distinción que caracteriza nuestro entorno. En un partido conservador justifican el nepotismo por considéralo familiar. Ni los del Partido Popular de España lo justificarían de esa manera.

Para hacer más eficaz una administración, para que los políticos, las instituciones y la democracia sean creíbles es necesario que: 1. los representantes populares y las autoridades de instituciones que reciben dinero público y sus familiares cercanos, hagan una declaración pública de sus bienes antes y al finalizar la ocupación de un cargo (con o sin leyes que lo establezcan); 2. Rendimiento de cuentas: procesos judiciales para todo aquel, que habiendo ocupado un cargo público, se sospeche de riqueza inexplicable; 3. Ausencia de conflicto de interés y tráfico de influencias en la administración de los recursos públicos.

Para evitar ejemplos como los que han dado las autoridades de la mayoría de partidos sería recomendable que se cumpliera la Carta a Santa Claus que publicó Denisse Dresser, en la revista PROCESO el 29 de diciembre (http://www.proceso.com.mx/?p=391763).

En el ámbito de las universidades, se requiere además de lo anterior, sanciones rigurosas para los plagiadores, los simuladores, los acosadores y los que practican el “mobbing” (empezando por reconocerlo); se deben eliminar las pensiones vitalicias para los ex rectores (en las mejores universidades del mundo no existen) y las compensaciones excesivas para el personal de confianza y las autoridades, en un país con más de 50% en situación de pobreza oficial. Esas actividades promueven un entorno que incentiva el desaseo académico y administrativo, pervierte las funciones educativas, universitarias y desincentiva la responsabilidad social. Se debe seguir el ejemplo que el gobierno federal aceptó al eliminar las compensaciones a los ex directores del IPN. Además, se deben analizar y aplicar los procesos que se realizan en las mejores universidades del mundo, en contra del abuso del poder, los plagios, el acoso sexual y el “mobbing”.

En las universidades mexicanas públicas, la mayor parte de las autoridades de alto nivel, han tenido mayor trayectoria política (antes y después de ocupar el cargo) y actividad docente principalmente en el nivel de licenciatura. Pocos han publicado en revistas registradas en el SCI, incluso acosan a quienes publican en ese tipo de revistas. No han demostrado, mediante indicadores de reconocimiento internacional, influencia de los productos de su trabajo académico, o esa influencia es muy baja. Un área de oportunidad para las universidades mexicanas.

También son necesarias, además de las auditorias contables, auditorías académicas independientes realizadas por académicos de todas las disciplinas del más alto nivel de la institución y externos.

En un entorno de ausencia de impunidad, de conflicto de interés y de tráfico de influencias, el egreso y la calidad educativa de las autoridades son importantes para la eficacia de una administración. Con voluntad política, una autoridad honesta, puede crear ese entorno y preparar las instituciones para que las decisiones más trascendentes las tomen los mejores académicos, aquellos que tienen una visión cosmopolita de la sociedad del conocimiento y de un mundo irreversiblemente interdependiente.

Algunas autoridades, aún con ganas de querer hacerlo, nunca identifican ni identificarán el potencial de recursos humanos de las personas a las que dirigen. No se le pueden pedir peras al olmo, honestidad al deshonesto o visión académica a quien no lo es.

2 comments to ¿La educación o un entorno de impunidad: Qué facilita la corrupción?

  • daniel solorio ramirez

    Arturo;

    La educación es selectiva por su propia naturaleza, lo que no debiera ser es excluyente. Los procedimientos de ingreso a UABC (y casi todas las demás universidades públicas) son excluyentes de antemano,lo que impide que sea selectiva conforme a su naturaleza, pues para serlo requiere ingreso de todo el que tiene derecho.

    Tienes toda la razón en cuanto a la necesidad de cancelar las deshonestas “pensiones” a los exrectores de UABC. No conozco otra que tenga ese vicio mungarayista.

    daniel

  • Arturo Jiménez

    Daniel,
    La exclusión es el gran problema de nuestro país: los indígenas, los marginados, los mexicanos con fuerte sangre indígena, los pobres, los campesinos, los empleados, los que provienen de zonas rurales, las mujeres, los homosexuales, etc. Todos ellos son excluidos desde que nacen, cuando crecen, para la admisión a las mejores primarias, secundarias, preparatorias y universidades, y en el mercado laboral. En ese sentido, el consejo universitario actual tomo una decisión excluyente, al no reconocer el promedio de las preparatorias en el proceso de admisión. Con esa decisión se excluye a quienes provienen de preparatorias menos competitivas, de zonas rurales y a quienes no tuvieron los recursos para pagar actividades extraescolares. Hubiera sido mejor crear otros indicadores para que el proceso de admisión fuese menos excluyente y más equitativo. Faltó imaginación, relatividad o responsabilidad social.
    En el ámbito universitario, los académicos, de acuerdo a los criterios que utiliza la Academia Mexicana de Ciencias, han sido excluidos. El único miembro de la AMC en ocupar la posición de rector ha sido Mungaray (2002). En el siglo XX, todos los profesores con SNI fueron excluidos de la posición de rector y solamente un investigador con reconocimiento en el SNI no fue excluido de las direcciones generales. En el siglo XXI, solamente tres (incluyendo al Dr. Ocegueda) han ocupado el cargo de rector, dos de secretario general, y dos han sido coordinadores generales. Varios miembros de la AMC y profesores con el reconocimiento en el SNI 2 y 3, han sido excluidos desde 1984, cuando se creó el sistema nacional de investigadores, de la mayoría de cuerpos colegiados donde se toman las decisiones académicas más importantes.Esa exclusión ha tenido implicaciones negativas para la toma de decisiones, el aprendizaje, la responsabilidad social y el desarrollo de la universidad. Sobretodo en las disciplinas donde ha habido mayor exclusión.

    Arturo

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