Titulación y plagio

Sergio J. Castro Becerra

A lo largo de la vida todos experimentamos pequeños logros y fracasos durante la persecución de nuestras metas. Cada persona tiene su historia propia. El lograr estudios superiores es una meta que pocos mexicanos tenemos el privilegio de alcanzar.  Concluir una carrera profesional no es sencillo. El titularse menos. Los números lo demuestran, con datos del 2011 la Organización para la Cooperación y el Desarrollo publicó el año pasado que solo el 17% de la población en México estudia una carrera universitaria. Juan Diego Balam Díaz, con datos de la Universidad Nacional Autónoma de México, publicó en el 2013 que en México, de la población que estudia y concluye los cursos universitarios, solo el 38% se titula.

No sé cómo sea en estos tiempos. Cuando egresé de la licenciatura no era fácil titularse. Muchas personas, se puede decir que la mayoría, al egresar de la carrera inmediatamente entran al mercado laboral. La titulación es un pendiente, un pendiente incómodo. Una vez ejerciendo la carrera, el escribir una tesis es sumamente difícil.  Lo sé por experiencia.

Desde que egresé, en diciembre de 1993, yo sabía que me titularía bajo la modalidad del ejercicio o práctica profesional. Los requisitos eran, en aquel entonces, ejercer la misma cantidad de tiempo que duraba la carrera, es decir, en mi caso, ejercer durante nueve semestres y presentar un caso práctico. Cuando egresé esa opción se acaba de abrir; incluso los académicos de mi facultad la ignoraban. Recuerdo que al preguntarles, en diciembre del 93, la negaron. Me indicaron que esa opción ya tenía tiempo que había cerrado. En aquel entonces era una opción que se abría por tiempo específico, así que, efectivamente, el periodo al que ellos se referían ya había cerrado unos cuatro años antes. Pero ignoraban que se había abierto de nuevo, y que duraría exactamente cinco años. Justo el tiempo necesario para mí ya que al cumplir el requisito principal, significaba que  dispondría de seis meses para titularme.

Con este pensamiento egresé de la licenciatura en ciencias computacionales de la Facultad de Ciencias de la UABC. Sin embargo cuatro años y medio es mucho tiempo. En uno de mis puestos el título que ostentaba en la empresa en la que laboraba era el de Ingeniero de Sistemas, ese era mi puesto. Clientes y colegas se referían a mí como Ingeniero. Aunque aclarará que había estudiado una Licenciatura en Ciencias y no una Ingeniería, y que además era pasante. De todos modos me llamaba Ingeniero. Con el tiempo deje de aclarar, pero me incomodaba el no tener el título académico. Así que decidí escribir una tesis. Encontré un tema: “Análisis de rendimiento para sistemas de cómputo intermedio”. Pensé que me sería más fácil escribir sobre un tema en el cual laboraba. Envié mi solicitud a la facultad y fue oficialmente aceptado. Pero ya indiqué que es difícil realizar actividades académicas si se está fuera del ambiente académico.

Cambié de trabajo, a otro rubro: las telecomunicaciones. Ya no trabajaba más con sistemas de cómputo intermedio (AS/400 de IBM). Ahora trabajaba con enrutadores y conmutadores de datos, y con sistemas de telefonía. La facilidad que buscaba de escribir sobre algo en lo que trabajaba ya no estaba a mi disposición en mi nuevo puesto. Abandoné el proyecto. Al siguiente año inicié otro proyecto, le titulé “Tendencias de Integración de las redes de telefonía y datos”.  El tema, al igual que el anterior, estaba de acorde al puesto que desempeñaba en aquel entonces. Empecé a avanzar lentamente. Yo trabajaba en Tijuana y vivía en Ensenada. Todos los días recorría ida y vuelta los 100 KM que separan las dos ciudades. Salía de trabajar entre 6:00 y 6:30 PM. Llegaba al CICESE, lugar de trabajo de mi asesor, como a las 8:30 PM y trabajaba en mi tema hasta las 10:00 PM. Por eso indiqué desde un principio que cada quien tiene su historia personal.

Mi avance era tan lento de tal manera que se cumplieron los 4 años y medio de egreso mientras escribía la tesis; por lo tanto, ¡ya calificaba para la titulación por acreditación del ejercicio profesional! tenía un avance considerable en mi tesis pero no estaba completa.  De haber seguido bajo la modalidad de tesis, al paso que iba, me hubiera llevado más de un año de trabajo adicional. Así que no lo pensé dos veces; congruente con mi idea original de titularme bajo la modalidad de ejercicio profesional contacté a los directivos de la facultad. Otra vez, 4 años y medio después ¡me volvieron a indicar que esa modalidad no era válida!  Yo sabía que la modalidad si era válida, que lo había sido durante los cuatro años y medio anteriores. Tuve que recurrir al consejo técnico de la facultad, vía mi esposa, quien era miembro de dicho consejo, para que formalmente se investigara sobre esta modalidad de titulación. El consejo investigó y encontró que efectivamente era una modalidad válida; y que estaría activa solamente durante 5 meses más (se demoró todo un mes la investigación).  Me comunicaron el resultado de la investigación, aceptaron mi propuesta y establecimos fecha para la defensa de examen profesional.  Le di los últimos detalles a mi material de tesis que llevaba, utilicé un caso práctico de la empresa en la que laboraba que fuera congruente con mi material escrito a la fecha.  Le di forma de tesina. Aprobé el examen profesional en julio de 1998. La facultad, al darse cuenta que era una excelente opción de titulación, envió de inmediato la buena “nueva” a muchos pasantes de mi generación, y de las generaciones anteriores que cumplían el requisito. En total nos titulamos bajo esa modalidad 16 personas durante esos cinco meses.

Hace un año, el cuatro de enero del 2013, me enteré que un gran porcentaje de mi trabajo de titulación fue plagiado en el año 2000 por un alumno de postgrado de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Me copió más del 60% de mi trabajo en su tesis de maestría.

A mí en lo personal en nada, absolutamente en nada, me perjudica que ese fulano se haya beneficiado (de una manera deshonesta) de mi trabajo.  Pero me incomoda de sobremanera. No puedo permanecer con los brazos cruzados. El plagiador al utilizar mi material, aproximadamente un 60% de él, no solo está copiando mi esfuerzo y pegándolo en la tesis que presentó. Me está robando el tiempo que yo le resté a mi familia. El tiempo que le dediqué a mi trabajo de titulación es tiempo que no le dediqué a mi esposa e hijos. Este fulano le sacó provecho sin mi autorización. Es por ello que no puedo permanecer con los brazos cruzados.

Me ha consumido bastante lograr acción alguna por parte de mi Universidad y de la Universidad del plagiador. Me enfrenté con la apatía por parte de las autoridades ejecutivas de la UABC. Las autoridades medias si quisieron ayudarme, orientarme, pero fueron frenados por sus supervisores, quienes nada hicieron, se limitaron a dar promesas que nunca cumplieron. La UANL, siendo la universidad del plagiador, por lo tanto la universidad afectada, sí reconoció el plagio y está de acuerdo en emitir una carta de disculpa. No me dijeron cuando la extenderían, aún no la recibo, pero no he quitado el dedo del renglón. No sé si le vayan a revocar el título al plagiador. Pienso que  eso sería lo justo. Por lo pronto, seis meses después de que se dieron por enterados en la UANL, y tres meses después de aceptar que existe plagio, la tesis del plagiador, con mi material, sigue en línea y hasta la promociona en su portal de LinkedIn.

Debido a este caso me di cuenta que ni la UABC, ni la UANL y ninguna universidad en México tiene procedimientos para situaciones de plagio. Ni siquiera la UNAM, el caso de Boris Berenzon lo demuestra. Ni en la UABC ni en la UANL hay precedentes.

Mi razonamiento es que una persona que plagió, que usó material ajeno presentándolo como propio, que engañó a su institución de egreso no merece el grado académico que ostenta. Ya sea la incapacidad, mediocridad, o la pereza el motivante del robo intelectual, una vez descubierto el plagio el grado académico debería de ser retirado (e informar a la SEP para invalidar la cedula profesional). Con la publicación de los trabajos de titulación en portales de Internet muchos plagios serán descubiertos, y las universidades deben de saber cómo proceder.  Pienso que este tema debería de ser discutido en el pleno de la ANUIES y establecer mecanismos de comunicación inter-institucional.

6 comments to Titulación y plagio

  • Sergio,

    Me da gusto que utilices este medio para exponer el problema de plagio que has sufrido. No siempre es fácil encontrar medios adecuados para hacer una denuncia. Ojalá y las autoridades universitarias involucradas como la misma ANUIES tomen consciencia de la importancia que el caso reviste. Una recomendación es que le escribas a los rectores involucrados, con copia al Secretario General de la AUNIES, para que dejes constancia de tu queja. Si no te responden, puedes acudir al Instituto Nacional de Derechos de Autor o, incluso, a la Comisión de Derechos Humanos para que te informen lo conducente.

    Creo que los mexicanos debemos aprender a defender nuestros derechos. Suerte,

    Eduardo.

  • Ese caso me recuerda el sucedido hara’ unos quince annos. Un funcionario “cultural” de la UABC gano’ un premio literario con una obra plagiada. Fue expuesto pero no paso’ de ahi’. Lo defendieron diciendo que la UABC sabi’a perdonar. Otro Candil Regional dijo que ” todos tenemos cola que nos pisen”,lo que en muchos casos no es ma’s que otra mentira. Ahora, si se queja ante las autoridades nacionales que son las que dan los recursos para la produccio’n de licenciaturas, maestri’as y doctorados, las pondra’ en un aprieto porque esa generosidad con que canalizan los dineros es la que alienta las licenciaturas light, las maestri’as descafeinadas y los doctorados deslactozados. De las pocas cosas que se salvan de la mediocridad en Me’xcio, es la corrupcio’n. Sergio tal vez le sirva de consuelo saber que hay obras tan mediocres que no se antoja plagiar. Un saludo.

  • Renata quiroz

    Y ahora vas a perder tiempo y desgastarte en que se haga algo al respecto, cuando esta clarisimo que no harán nada, osea mas perdida de tiempo para ti!! El la copio, el queda mal, tu? tu sigue tu vida!!

  • Estimada Renata,

    Muchas gracias por leer mi escrito, y muchas gracias por su recomendación. Estoy convencido que la apatía y la resignación es un mal que daña al país. Ceder ante los ineptos, mediocres es convertirse en ellos. No estoy hablando de cambiar al mundo, pero por lo menos si luchar por los temas que le conciernen o que le afectan a uno. La UANL aceptó que existe plagio. Se disculpó, por escrito. Queda pendiente, o que me otorguen créditos de co-autor en la tesis de maestría del plagiador (o en su caso que le revoquen el grado). Seguir mi vida es no darle la vuelta a esto 😉

  • Fernando Barrientos

    La mejor forma de ir terminando con la práctica del plagio, es evidenciar al plagiario. Si las autoridades universitarias no hacen nada, el plagiario debe ser conocido como tal. No hay peor castigo que saberse portador de un título que no merece.

  • Muchas gracias Fernando. Para ello levanté el sitio http://www.plagios.info

    Saludos

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