Enseñando en la precariedad. ¿Qué significa ser profesor de las privadas?

Abril Acosta
Laboratorio de Análisis Institucional del Sistema Universitario Mexicano, septiembre 2, 2012

Profesores de las privadas… proyectando felicidad

Trabajo en el ámbito de la educación superior privada desde hace más de dos años. Las condiciones laborales sobre las cuales se lleva a cabo la práctica docente son un universo poco explorado en el ámbito de la educación superior. La universidad dondepresto mis servicios –permítaseme utilizar esta frase, que considero es precisa en el sentido que pretendo darle– es de las que se han denominado como instituciones de rango medio o de absorción de la demanda. Esta es una crónica del viaje que ha representado para mí esta experiencia y creo que traduce la de algunos colegas que laboran en otras instituciones bajo condiciones similares a la mía.

En la mayoría de estas instituciones, el calendario escolar se organiza de forma cuatrimestral. El pago es por hora, por lo que los ingresos dependen del número de horas que logra obtenerse. En la Universidad Mexicana (UNIMEX) y la Universidad de la República Mexicana (UNIREM) el profesor se contrata por honorarios y carece de seguridad social y prestaciones, mientras que en la Universidad Insurgentes, en la Universidad ICEL y la Universidad Tecnológica de México (UNITEC) tiene seguro social y puede eventualmente aspirar a obtener un crédito del INFONAVIT. En estas últimas se contrata por tiempo determinado, los maestros deben firmar renuncia al término de cada curso, de forma que no generan antigüedad, aún cuando muchos de ellos acumulan años completos en el ejercicio de la docencia en estas instituciones. Como resulta evidente, no existe sindicato de ningún tipo, ni grupo alguno que cuide los derechos laborales de la planta docente.

Cuando hay periodos vacacionales fuera del calendario escolar, la institución no efectúa pago de ningún tipo al personal docente, lo que ocurre generalmente entre diciembre y enero, así como en cada periodo intercuatrimestral. En contra de lo que espera cualquier académico, los profesores de estas instituciones desean evitar este tipo de descansos, pues impactan de forma negativa sus ingresos. En la UNIREM los días feriados tampoco son pagados al profesor.

Toda falta hace al docente acreedor del debido descuento. Existe una política de “tolerancia cero”, cada retardo amerita una falta; si es el caso, el profesor puede optar por dar clase, aún cuando no le es pagada, o por no hacerlo. Sin embargo, es regla común que el docente se hace merecedor de un “punto en su contra” si decide no atender el grupo en caso de llegar tarde, lo que cuenta para la política de recontratación. Ya sea por medio de un control de firmas o con un moderno checador de huella digital, la contabilización de los retardos es pormenorizada. Generalmente, cinco minutos es el máximo permitido para no aplicar una sanción, si bien cuando ocurre por segunda o tercera vez, según el criterio de cada institución, el descuento se aplica de forma automática. Para evitarlo, el personal docente prevé arribar con antelación, pero la institución no cubre el pago de los minutos previos que ocupa el profesor para evitar el retardo. Como es evidente, esta permanente necesidad de llegar a tiempo genera un alto grado de estrés entre los profesores.


Durante los cursos de actualización docente

En prácticamente todas las instituciones el profesor debe entregar la planeación didáctica al inicio del curso (misma que se realiza durante el periodo intercuatrimestral y, como indicábamos, sin paga alguna), donde se indican el tema, los recursos didácticos, la bibliografía y las actividades a realizar dentro del aula, sesión por sesión, para cada materia que será impartida. Si bien existe flexibilidad en el ajuste de estos elementos, se espera que sean mínimos y que la planeación sirva como una guía didáctica que garantice cubrir en su totalidad el contenido del programa.

En algunas instituciones el profesor debe llenar un kárdex, esto es, un registro pormenorizado, sesión por sesión, donde se indican la unidad y el tema revisado, lo cual es verificado por el coordinador o supervisor académico. Ante la omisión de este registro, de nueva cuenta se hace acreedor a una falta, pues se considera que no impartió clase o bien que la sesión careció de contenido. En caso de que existan alumnos reprobados en las materias que impartió, el maestro debe diseñar y aplicar el examen extraordinario, que en casi ninguna institución es retribuido económicamente.

En algunas instituciones el profesor debe asistir a cursos de actualización que imparte la propia universidad sobre temas de didáctica, estrategias de evaluación o del modelo académico. Los cursos tampoco son pagados y, aún cuando un profesor sea especialista en estos temas, debe tomarlos para poder ser recontratado. No se discute que sean útiles y favorezcan el desempeño docente, pero al ser una imposición, genera inconformidades de diversa naturaleza que sólo pueden ser resueltas si el profesor deja de prestar sus servicios.

En prácticamente todas estas instituciones el profesor está permanentemente vigilado. Las figuras que realizan esta vigilancia varían, en algunas existen prefectos, quienes hacen funciones de porteros, supervisores del comportamiento estudiantil y vigilantes de la permanencia de los profesores ante los grupos a su cargo, mientras que en otras, los coordinadores académicos pueden ingresar sorpresivamente a una sesión para observar el desarrollo de la misma. Ausentarse del aula o concluir antes de la hora, o no mantener la disciplina o la limpieza en el salón de clases, ameritan una llamada de atención o un retardo, y eventualmente se considera la posibilidad de no ser recontratado. Esta supervisión permanente hace que el trabajo sea difícilmente algo natural o disfrutable.


La oferta… ¡instalaciones de primer mundo!

La más importante política de recontratación, se deriva de la percepción de los alumnos acerca del desempeño y la personalidad de los profesores. He visto desfilar a una gran cantidad de colegas que no lograron encajar en el sistema, no por las condiciones de la vida administrativa, tampoco por falta de las credenciales necesarias o de la experiencia que requiere el ejercicio de la docencia, sino por haber carecido de los atributos que un grupo de estudiantes consideró como necesarios. ¿Qué se requiere para ser satisfactoriamente valorado? Es difícil decirlo con precisión. Un profesor demasiado flexible genera una sensación de inseguridad y de falta de experiencia. Sin embargo, hay quejas frecuentes hacia los maestros más exigentes, que esperan un alto grado de compromiso académico de parte del estudiantado. Es intolerable que exista un trato que se considere como “indebido”, por ejemplo, que haya adjetivos a los trabajos escolares, o que no se tenga un cierto nivel de tolerancia a sus omisiones, carencias o francas deficiencias. El profesor más exitoso es generalmente aquél que tiene un alto grado de tolerancia hacia las prácticas y estilos de los jóvenes, pero que simultáneamente domina su materia, que utiliza diversas estrategias y que expresa con claridad lo que se espera del alumno. En la mayoría de estas instituciones existe formalmente libertad de cátedra pero, como ha podido apreciarse, está severamente acotada en la práctica.

Como parece evidente, lograr este justo medio es sumamente difícil. La mayoría de los profesores adquieren sobre la marcha suficiente claridad acerca de lo que se espera de ellos, pero es común que las primeras experiencias frente a grupo sean todo menos fáciles, y ocasionalmente el profesor se percata de ello cuando no es recontratado. En este ámbito el profesor debe recordar que, después de todo, los estudiantes son el sustento de su trabajo.

En particular, el trabajo con los alumnos es sumamente gratificante, pero de ninguna manera es una tarea fácil. En su mayoría, los estudiantes provienen de bachilleratos tecnológicos, han sido rechazados de los procesos de admisión de la UNAM y del IPN o truncaron sus estudios en otras escuelas, con frecuencia se sienten menospreciados y con escasa motivación intrínseca. Existe una alta tasa de alumnos con problemas diversos, como disfunción familiar, dificultades económicas, embarazos no deseados y problemas de salud, entre otros. El profesor debe considerar esta heterogeneidad de circunstancias adversas para planear y desarrollar sus cursos, lo que representa un trabajo importante que en ocasiones pasa desapercibido para la institución.

Los estilos de enseñanza varían, persisten recursos propios del método tradicional que no concuerdan con el modelo educativo ni con los esfuerzos de estas instituciones por incentivar métodos constructivistas o por competencias. Sin embargo, al menos discursivamente, se exige que el profesor haga uso de diversos métodos y estrategias centrados en el alumno, lo que requiere un tiempo considerable de parte del profesor que no es contabilizado en el pago por hora. Por cada hora de clase el profesor debe dedicar entre una y tres horas de trabajo extraclase en la planeación, el diseño y la evaluación.


¿Aceptarías este desafío?

Entre la planta docente no existe un sentimiento de identidad o un espíritu de grupo. Simplemente, no es posible desarrollarlos si consideramos las circunstancias laborales y académicas que deben afrontar, y la incertidumbre propia de las políticas de recontratación. Salvo contadas ocasiones, los profesores no interactúan. En ocasiones existe un sentimiento de competencia derivado de la combinación entre la lucha por las “mejores” asignaturas y el elevado número de cambios entre el personal que se realizan en cada periodo. Los profesores entienden que se espera que se conviertan en profesionales de la docencia y que pocas veces habrá alicientes; en cambio, siempre se acentuarán los fallos y errores en los que se incurra.

No es poco frecuente que exista estrés y ansiedad entre los maestros. La incertidumbre por la permanencia laboral, la variación de los ingresos con base en el número de horas obtenidas, las exigencias administrativas, la dificultad de atender a una heterogeneidad de perfiles estudiantiles, además de la carga laboral que se debe mantener para obtener ingresos relativamente decorosos, llevan al agotamiento y, con cierta frecuencia, a problemas de salud. El docente suele manifestar frustración, sobre todo durante los primeros años de experiencia, si bien al paso del tiempo lo que he visto es un sentimiento de resignación que deriva en una práctica docente carente de sentido.

Una cantidad considerable emigra en cuanto obtiene otro empleo, algunos sin intención de retornar a la vida académica. Quienes deciden continuar, lo hacen por diversos motivos. Aquellos que permanecen por amor a la docencia, encuentran que los gratificantes sí existen. Aparecen bajo la forma de los logros (de todo tipo) de los alumnos, en la mirada decidida de los jóvenes que se oponen al destino que parecía cernirse sobre ellos cuando las puertas de otras instituciones les fueron cerradas quizá de forma definitiva. No hay, sin embargo, sentimiento mesiánico entre los profesores más comprometidos que he conocido, se trata de viajeros que encuentran satisfacción en el trayecto, aún cuando en ocasiones el camino no sea un paisaje paradisíaco, sino un sendero inclinado, donde también crecen las flores.

* * *

Voz de los Universitarios es una sección abierta en la que se publican contribuciones libres para expresar puntos de vista sobre temas relevantes de la vida universitaria. Las opiniones expresadas en los artículos incluidos en esta sección son de responsabilidad exclusiva de sus autores por lo que no reflejan los puntos de vista del LAISUM. Las imágenes que ilustran los textos son seleccionadas por el Semanario.

7 comments to Enseñando en la precariedad. ¿Qué significa ser profesor de las privadas?

  • Excelente exposicion de la realidad docente en universidades privadas en México… te confieso que pretendia integrarme al mundo de la docencia en alguna universidad privada en el D.F., pero sorpresa, con este post, realmente me ahorraste miles de problemas de todo tipo, ni loco me meto en este drama educacional con este tipo de empresarios, esta complicadisimo, digo, que no lo esta, lo se, lo se… pero ya habiendo, tu de forma explicita escrito lo anterior, ya seria uno, excepto por la necesidad economica, un torpe o un necio, al ir a contratarse como profesor en alguna universidad “patito” de estas. Gracias en verdad.

  • Saludos. Coincido con Herbert en que la exposición que haces de la realidad docente es magnífica y lo hago con mayores elementos pues parte de mi tiempo ejerzo como docente (y en alguna de las instituciones que mencionas). En lo personal lo que más me abruma son las cuestiones administrativas -entrega de planeaciones, exámenes y ese tipo de cosas – que lo único que hacen es coartar la libertad de cátedra y como bien dices tienden a angustiar al docente. (más aún si, como en mi caso, esta no es mi única actividad sino que solo lo hago por gusto y de manera adicional a mi trabajo principal)

    Sin embargo difiero un poco de la perspectiva sombría que le tiendes a dar… más si hablo a nivel licenciatura. Creo yo que son pocos los docentes a este nivel que “viven” de dar clases no niego que no los haya. Personalmente conozco algunos que si “viven” de dar clases. Pero la mayoría lo hacemos 1. como una labor complementaria o 2. por el gusto y pasión de enseñar.

    Personalmente creo que la docencia es una de las profesiones que requieren verdadera vocación para ejercerla. Quien no la tiene difícilmente encontrará empatía con sus alumnos y estará mas preocupado por lo que gana (y como lo gana) que por enseñar..

    Soy de los pocos (por lo que dice tu artículo) que ejerce la docencia por gusto.

  • Ivan

    Soy Licenciado en Finanzas y Maestro en Administración de Proyectos ambos por UNITEC, actualmente estudio el Doctorado en Ciencias en la especialidad en Matematicas, mis lineas de investigación son en Finanzas, Economía y Optimización por el CINVESTAV del IPN, soy profesor en la Facultad de Contaduria y Administración de la UNAM, he dado clases a nivel licenciatura no solo ahi, tambien en la EBC, UVM, UP y recientemente me ofrecen dar clases en la Anahuac. Orgullosamente UNITEC, ganador hace 2 años al premio nacional de mercados financieros de la BMV. He trabajado en Monex Casa de Bolsa, proyectos de TI en BBVA Bancomer y Santander, Consultor de Contabilidad de Productos Derivados Financieros en Grupo Salinas y fuí Gerente de Analisis de Información Financiera en Interacciones Casa de Bolsa.
    Como ven, gracias a mis estudios de licenciatura y maestria en UNITEC no solo he logrado dar clases en la maxima casa de estudios sino tambien en otras universidades privadas de prestigio.
    Herbert, no se donde egresaste y no conozco a las demas universidades mencionadas pero UNITEC no es Pato como lo llaman tu y el que escribió esto, la docencia hasta en la UNAM pagan como UNITEC y mas si no estas dentro del sindicato.
    Si no saben y no conocen no escriban tonterias, respeten los estudios y esfuerzo de los alumnos que trabajan y estudian, la UNAM e IPN prefieren a sus egresados de sus cch, prepas, vocas y no es precisamente que sean rechazados, son pocos los lugares que UNAM e IPN ofrecen a los que no son sus egresados.
    Y la docencia uno lo hace por amor al arte de transmitir conocimiento si te quieres dedicar de tiempo completo entra al sindicato si es que puedes y te dan chance de la UNAM y hazte investigador, de ahi en fuera es rara la universidad privada que te quiera de tiempo completo porque lo que ellas buscan no solo son profesores con grado de estudios tambien con experiencia en el campo laboral.

    • Elver González

      Muestras desconocimiento de la UNAM y dices trabajar ahí. Solo das un discurso para lavar el “buen nombre” de la Chunditec.

  • Julio Reyes

    Abril: tu texto me pareció una etnografía interesante.
    Comparto varios puntos y experiencias al respecto. De entre ello me gustaría ampliar hacia las políticas de contratación que el estado permite en detrimento de los derechos sociales de los docentes, creo que allí estriba en gran medida la problemática que planteas.
    Un abrazo y gracias por tu texto.

    Ivan: Es una placer saber de tu formación y experiencia, pero Abril en ningún momento de su texto utilizó el término ‘pato’. Sólo Herbert lo hizo, irresponsablemente creo, en su comentario. Un abrazo.

  • Gabriel Gómez Mont Sierra

    Iván, soy abogado por la UNAM, economista por el ITAM, especialista en Derecho Internacional, Maestro en Derecho por la UNAM y Doctor en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid. También soy docente de asignatura en la primera institución. He sido miembro del Servicio Exterior Mexicano y funcionario de la Secretaría de Economía.

    No sé de dónde sacas que para ser profesor de tiempo completo en la UNAM hay que ser sindicalizado, es una apreciación errónea y de total desinformación. Para ser docente de tiempo completo e investigador, se requiere tener doctorado y obra escrita, aunque no niego que algunos investigadores y profesores de tiempo completo tengan influencias importantes en la institución o en el gobierno para acceder a su plaza, a la postre deben de realizar un trabajo intelectual importante, mismo que se refleja en su sueldo. En este sentido, la pertenencia a un sindicato dentro de la UNAM es a libre elección y no garantiza la obtención de una plaza de tiempo completo o de investigador. Antes de aseverar algo, hay que informarse.

    La práctica que se adquiere en el quehacer laboral no hace más grande al profesionista, pues el sistema educativo debe también de pensar en la formación de cuadros para investigar y enseñar. En este sentido, no cualquiera puede dar clases, por muchas habilidades que posea en su profesión, ni mucho menos investigar, pues se requieren habilidades teóricas y allegarse de recursos intelectuales que muchos carecen. La cuestión práctica es importante y debe de haber un equilibrio teórico-práctico.

    Algo que es bien cierto, no a todas las universidades privadas les interesa la investigación, son pocas las que muestran un interés y seriedad en ello, salvo honrosas excepciones como el ITESM, ITAM. UIA. ITESO, Escuela Libre de Derecho y para de contar. De ahí vienen algunas investigaciones de regulares a malas como la UP, Anáhuac, La Salle.

    La UNITEC no investiga, ni muchas otras universidades, no es su interés, como tampoco se esmeran mucho en la coherencia pedagógica de sus planes de estudio, simplemente “escupen los contenidos” y en muchas ocasiones retoman el índice de un libro como parte de su contenido. Esto lo digo con conocimiento de causa, pues alguna vez intenté hacer mis pininos en la UNITEC, en donde me tenía que sujetar a los contenidos de un solo libro, mismo que desconocía, lo cual me llevó a estar sólo una semana en esa escuela y me decidí a permanecer en el despecho familiar mientras me praparaba para ingresar al Servicio Exterior. Años más tarde, regresé a la UNAM con el apoyo de dos de mis maestros.

    Finalmente, considero que la docencia está demeritada en México y merece una mucho mejor suerte, no ser sólo el refugio de profesionistas que no encuentran trabajo ni objeto de abuso de muchas pseudoinstituciones. Hay que dignificar esa noble labor.

  • En la UABC que es publica, sucede lo mismo con los profesores de asignatura. Si por algo llegas a caerle mal al coordinador de la materia/carrera o subdirectores académicos y Director de Facultad, te retiran las horas bajo miles de pretextos. Los profesores que no cuentan con plaza en el ámbito publico no estan mas protegidos que los que trabajan en las instituciones privadas. Se cometen verdaderos atropellos laborales con los profesores de asignatura en universidades publicas.

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